Una habitación sin vistas

Nuestra mente no descansa. Aún cuando tenemos la mente en blanco, esta ocupada en el vacío. De igual modo que cuando pensamos que no tomamos decisiones, lo estamos haciendo. Por algún motivo, estamos decidiendo no decidir. Y, sin ser conscientes, estamos atrapados.



Jean-Paul Sartre decía: ” cualquier situación en la que no encuentres una salida se convierte en un infierno

 

 

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Y esto ocurre con nuestra mente. Con nuestros pensamientos y nuestra lógica, nuestra forma de actuar, de entender el mundo, de buscar soluciones a nuestras preocupaciones y retos.

Nuestra mente, se convierte en una habitación blindada. Sin puertas ni ventanas. Nada puede entrar. Nada puede salir. El aire comienza a viciarse. Se acaba el oxígeno. Nuestros pensamientos se oxidan. El polvo se acumula y, aunque intentemos limpiarlo, no podemos deshacernos de el.

Algo así ocurre cuando no nos permitimos ensayar nuevas formas de pensar. Unas veces por nuestra aversión natural al cambio y, otras, porque aunque queremos, no sabemos como hacerlo. No sabemos abrir puertas ni ventanas para que entre aire renovado.

Cuando un cliente, ya sea un individuo, un equipo o una organización, contrata los servicios de un coach, lo que realmente esta comprando es un espacio para ocuparse de su propia  habitación. 

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