Los paradigmas como tejido adiposo

Me gustaría llamar la atención, en este post, sobre el impacto que vivir adosados a paradigmas y estereotipos, como si del tejido adiposo del cuerpo que tanto cuesta eliminar se tratara, tiene en el modo de dirigirnos y ejercer el liderazgo dentro de las organizaciones.

Me centrare en uno que, en mi trabajo con organizaciones, observo de un modo alarmantemente reiterado. Se trata del paradigma o idea en la mente que conduce a algunas personas a un enfrentamiento sistemático entre propiedad y/o personal directivo y personal no directivo en un gran número de organizaciones Este enfrentamiento, consume un gran volumen de recursos inútilmente en detrimento de la tarea para la que las personas fueron contratadas y para el logro de los objetivos que justifican la existencia ultima de la organización.

Si antes de entrar a formar parte de una organización, nuestra disposición y actitud en relación a ella se encuentra influenciada por este paradigma, estamos construyendo dificultades de inicio que pueden condicionar de manera determinante nuestro paso por ella. Podrían producirse las que podríamos denominar “Primeras heridas emocionales” en nuestra relación con la organización a la que, libremente, hemos decidido pertenecer.

Toda persona, por el hecho de formar parte de una organización, se crea una imagen mental (idea de organización en la mente) del modo en que sus actividades y recursos están ordenados, estructurados y conectados. En definitiva, del modo en que funciona y se comporta. Esta idea puede depararle experiencias muy satisfactorias si logra una coherencia entre su idea en la mente y la realidad que vive en la organización. Sin embargo, esta misma idea en la mente del individuo puede generar experiencias negativas si no encuentra un empalme con la idea de organización en la mente que los demás manejan.

Ese constructo mental se plasma en el entendimiento que la persona hace de la tarea primaria de la organización, teniendo en cuenta las experiencias vividas en ella: relaciones personales, con la autoridad y el liderazgo, desempeño de su rol, estructuras jerárquicas, valores, emociones, y un largo etcétera.

Este planteamiento nos conduce a entender que la idea de organización en la mente forma parte del mundo interior del individuo y que tiene un impacto directo en el modo en que este se conduce y lidera dentro de la organización. Por lo tanto, esta percepción pone el acento en una perspectiva tamizada por la subjetividad y el significado interior de cada individuo. De ahí la importancia de conocerse bien a través de un trabajo introspectivo y de diálogo interior con nosotros mismos.

Por lo tanto, si una buena o no tan buena relación conmigo mismo y con la organización de la que formo parte, dependiera en gran medida de nuestra capacidad para alinear nuestro mundo interior con la realidad externa, es decir, que dependiera de nuestra propia experiencia vivida dentro de ella, ¿qué sentido tiene manejar una idea estigmatizada de enfrentamiento entre los dos bloques mencionados al inicio de este post? Pudiera ocurrir, incluso, que dicha idea en la mente ni siquiera formara parte de mi catálogo experiencial en ella, ni en ninguna otra organización. Y, si esto fuera así, ¿que necesidad tenemos de generarnos sufrimiento personal y bajo nivel de productividad profesional al generar enfrentamientos baldíos en lugar de conductas colaborativas y cooperativas?

Pensemos sobre estereotipos, paradigmas, ideas preconcebidas y el modo en que dirigen nuestras vidas y condicionan nuestra conducta y actitud frente a las personas y circunstancias con las que nos encontramos cada día.

Tal vez nos demos cuenta que no somos quienes llevamos las riendas de nuestras vidas y nos apetezca hacerlo…

2 comments

  • Enrique dice:

    Buen tema Fernando.
    Los paradigmas, estereotipos o prejuicios, que nos acompañan, que hemos ido creando a través de nuestras experiencias o hemos adquirido por aprendizajes sociales, son imprescindibles para poder desenvolvernos con productividad en un mundo tan complejo como el que vivimos, pero si no nos hacemos conscientes de que tan sólo son eso, interpretaciones personales o sociales de la realidad, nos pueden hacer perder multitud de oportunidades en la vida profesional y personal.
    Me resulta fácil recordar situaciones y/o relaciones en las que no escuché, no me dejé calar, por aquello que me decía un jefe (seguro que tenía algún interés oculto), o no di suficiente autonomía a una colaboradora en un proyecto (no creo que realmente le interés en el proyecto, o no lo va hacer tan bien como yo)…
    En resumen, aprovecha tus paradigmas para tu gestión diaria, pero ante conflictos o nuevas oportunidades, date la oportunidad de replanteártelos.

  • nancoaching dice:

    Buenos días Enrique:

    Muchas gracias por tu comentario. Me gusta el enfoque que le das porque supone una perspectiva diferente que enriquece el planteamiento inicial. Si bien, la posición de partida rechaza vivir de acuerdo a paradigmas, tu planteamiento abre la posibilidad a extraer el lado positivo de estas ideas en la mente, cuando exista, haciendo un uso sofisticado de las mismas y poniéndolo al servicio de nuestras funciones y objetivos dentro de la organización.

    Que tengas un buen día!

    Fernan.

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