La Empresa Familiar II: La Perspectiva

Una de las aportaciones más valiosas que ofrece el Coaching, como modelo de intervención en las organizaciones, es capacitar a las Personas para trabajar las dificultades desde diferentes perspectivas.

Albert Einstein decía que “ningún problema puede ser solucionado desde el mismo nivel de conciencia desde el que fue creado”.

Este enunciado cobra especial relevancia cuando, en las Empresas Familiares, pretendemos solucionar problemas con impacto directo en la empresa y surgidos en el ámbito de la familia, con una perspectiva exclusivamente familiar.

Si no entendemos que Empresa y Familia, aun formando parte del mismo sistema, operan en diferentes dimensiones, esteremos cometiendo el primer y más importante traspié en la búsqueda de soluciones.

Un conflicto a nivel personal surgido en el seno de la Familia va a tener una repercusión directa en el modo de relacionarnos en el ámbito de la Empresa. Y no ser capaces de contemplar otras perspectivas de solución en un entorno completamente diferente al que originó el conflicto nos conducirá, irremediablemente, a un círculo vicioso en el que, lejos de centrarnos en soluciones, incrementaremos el tamaño del problema.

Y es que es demasiado frecuente  que tratemos a otros colaboradores miembros de la familia como familiares y no como profesionales.  Y mezclemos churras con merinas generando un coctel emocional explosivo de consecuencias  incalculables.

Sin ánimo de justificar, no parece difícil entender la dificultad existente a la hora de diferenciar los dos escenarios toda vez que el conflicto no sólo puede ser con mi Padre, sino, al mismo tiempo, con mi superior jerárquico dentro de la Empresa.

Esos conflictos son pura emocionalidad: rivalidad, envidia, falta de reconocimiento,  etc. Y resulta francamente complicado aceptar que, mi Padre y mi Jefe son la misma cara de lo bueno y lo malo. Y surgen, entonces, sentimientos ambivalentes que nos descolocan y nos sitúan en el centro de la tormenta emocional perfecta.

En lugar de escindir un rol y otro, un entorno y otro, nos resulta casi imposible no mezclarlo todo. Y en esta mezcla sólo barajamos una perspectiva. La nuestra. Por lo tanto, no somos capaces de manejar una visión sistémica que nos permita entender que, un único enfoque, el mío, no es suficiente para encontrar soluciones.

Y, además, nos estamos privando de la oportunidad de enriquecernos y madurar al tener la capacidad de aceptar y co-crear nuevas perspectivas que nos ayuden a poner nuestro talento al servicio de lo realmente importante: La Familia y la Empresa. Y no tanto nuestro propio ego.

Tampoco es de extrañar, por otra parte, que un porcentaje altísimo de las causas de disolución de Empresas Familiares tenga su origen en problemas surgidos a nivel emocional.

Pero  lo que sí es de extrañar es que, aun conociendo esta demoledora estadística, sigamos dedicando tiempo a mejorar procesos y  estrategias y no prestemos la más mínima atención a la salud emocional de nuestras Empresas y Familias que, por otra parte, son la clave de nuestro éxito, tanto en un escenario como en otro.

2 comments

  • Josune dice:

    Una cuestión difícil… Es como si se mezclaran dos sistemas (familia-empresa) con sus correspondientes emociones que derivan de ambos y también mezcladas. No obstante, si los objetivos, deseos, ambiciones, motivaciones van de la mano y con una adecuada gestión de las emociones y resolución de conflictos, probablemente ambos sistemas podrán ir progresando positivamente. Por experiencia… creo en ello. Gracias por artículo Fernando!

  • nancoaching dice:

    Muy difícil Josune. Como tu, yo también creo profundamente en ello. Muchas gracias por animarte a compartir tu punto de vista.

  • Leave a comment

    Want to express your opinion?
    Leave a reply!

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada.