La Empresa Familiar I: El Misterio

Año tras año, y ya van unos cuantos, se repiten los datos que hacen de las Empresas Familiares la joya de la corona en el ámbito organizacional. Los motivos son varios: aportación significativa al PIB y  generación de empleo. Les suenan, ¿verdad?

Ahora bien. Es llamativo, cuando menos, que esta tipología de empresa, tan capaz de lo bueno, lo sea también de lo menos bueno. Es decir, que  padezca de una enfermedad endémica que genera un altísimo índice de mortandad  y que no se ponga el foco en la búsqueda de soluciones efectivas que detenga la sangría. ¿Cuáles son esas piezas que, aun teniendo luz propia, no brillan? ¿No tienen brillo o da miedo hacerlas brillar? El misterio está servido.

Datos aportados por las Cámaras de Comercio del Pais Vasco, a través de su Comisión de Empresa Familiar, muestran cómo el 87% de las causas de mortalidad de las Empresas Familiares tienen su origen en dificultades surgidas en el seno de la Familia  y no en el ámbito del negocio. ¿Intuyen por dónde va la solución al misterio planteado? Una hipótesis que nos aporte un luz sobre este punto podría ser:

La mejora  de la comprensión de las relaciones intra e inter-personales.

  • Aumentar el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y el modo en que inciden en mis relaciones. (Ámbito Negocio y Familia)
  • Comprender qué impacto tiene el comportamiento de los demás en mí. (Ámbito Negocio y Familia)

Se acabó el misterio. Pero no el problema.

Ayer mismo,  tuve la ocasión de asistir al V Foro de Empresa Familiar organizado por las tres Cámaras del País Vasco. Un éxito de asistencia (200 Empresas Familiares) y de organización. La jornada estuvo dividida en dos partes. Una en formato de conferencia  a cargo de Manuel Campo  Vidal en torno a la Comunicación y de Mario Fernández en relación con el sistema financiero europeo y español. La otra, en formato «casos de éxito de Empresas Familiares» de la mano de Grupo Arteche y Codorniú. Dos buenos ejemplos de continuidad intergeneracional.

Por otro lado, y si la  anterior hipótesis fuera correcta, las expectativas generadas por las  Empresas Familiares citadas deberían haber ido en la linea de aportación de su experiencia sobre el modo en que, a lo largo de toda su vida, ( 450 años en el caso de Codorniú), habrían resuelto los problemas derivados  de la parte psicosocial que toda organizacion vive: rivalidades entre hermanos por el liderazgo,sentimientos de envidia, impacto de los diferentes estilos de liderazgo (paternalista, autoritario, machista, etc), cohesión  e integración de los diferentes intereses planteados por líneas familiares, etc. En definitiva, por el impacto que en los miembros de la familia, empleados o no, hubieran tenido todas las decisiones adoptadas en el seno del Consejo de Administración y gestionadas, basicamente, desde un punto de vista racional y no tanto emocional:políticas de incorporación a la empresa familiar, política retributiva de familiares, política de incorporación de familiares políticos, etc.

Éstos aspectos forman parte de ese 87% de las situaciones que dan el pistoletazo de salida al principio del fin de las Empresas Familiares y respecto de los que me hubiera gustado oír hablar ayer en el V Foro de Empresa Familiar del País Vasco.

Si entendemos que una organización es un sistema socio-técnico, formado por estructuras jerárquicas, tecnológicas y de relaciones entre personas, no deberíamos, como es la practica habitual, centrar todos nuestros esfuerzos en las dos primeras y hacer como si la tercera, la de las relaciones y comportamientos humanos en las empresas y en las familias, no existiera o nada pudiéramos hacer para gestionarlas adecuadamente.

En próximos posts, trataré de aportar una perspectiva diferente e innovadora,  por su falta de aplicación hasta la fecha, a la gestión de la enfermedad endémica que persigue a un gran numero de Empresas Familiares y que pretende ayudar a  mejorar el controvertido talón de Aquiles de su continuidad y profesionalidad: el comportamiento humano en las organizaciones y, en nuestro caso, en la Familia empresaria.

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