El eslabón perdido

Estudiando a las organizaciones he podido observar un fenómeno bastante común y, cuando menos, curioso. Hace referencia a la existencia de personas, equipos o departamentos “enfermos” dentro de ellas. Esta “enfermedad”, los convierte  en la oveja negra de la organización y muestran la siguiente sintomatologia:  no logran los objetivos marcados, parecen no estar coordinados ni ordenados en torno a su tarea, carecen de un liderazgo definido, sirven de amenaza disuasoria para el resto de personas, equipos y departamentos al ponerles como ejemplo de lo que no deben ser y, de alguna manera, están aislados física y sistemicamente de la organización, etc. Sin duda, estas unidades sufren mucho y están sometidas a mucho estrés.

Es como si  fueran las responsables de todos los fiascos ocurridos en la organización por muy inverosímil que pudiera ser la relación causa-efecto entre los resultados negativos y la participacion de estas en ellos. De este modo, el resto de personas, equipos y departamentos considera que, pase lo que pase, estas unidades serán las culpables. Y, si no lo fueran, harán que lo sean al proyectar en ellos sus propias frustraciones, limitaciones, ansiedades y errores.

Estas proyecciones acaban por introyectar el desempeño de un rol acorde con ellas, aceptando y comportandose “como si fueran” realmente incompetentes y poco profesionales. Nadie querrá trabajar con ellos por aquello de “no sea que se me  pegue algo” y seguirán alimentando la toxicidad de estas unidades al pensar que siempre es bueno que haya alguien peor que yo…

Podríamos afirmar que estas unidades enfermas sirven de planta depuradora a toda la organización, siendo depositarias de las aguas fecales del resto de unidades. O que, dicho de otro modo,  para que la organización funcione, debe existir una persona, equipo o departamento sobre los que volcar toda suerte de agentes tóxicos con el fin de mantener al resto sanos.

Y, yendo mas allá, observo un comportamiento similar a nivel macro. Me viene a la cabeza el planteamiento de creación de un “banco malo” , como antídoto para salvar a los “buenos”. De esta forma, todo aquello que sea tóxico será  depositado en un lugar condenado al ostracismo y contra el que dirigir todo tipo de juicios, emociones y culpas. Con este nuevo escenario,  el “banco bueno” podra iniciar su recuperación fuera de la UBI/UCI.

¿Identificas alguna unidad enferma en tu organización?,¿ Que puedes hacer para “curarla”?

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