Lo conocido no pensado


Debo reconocer que la primera vez que escuché el título de este post, me atrajo de manera inusual. Cuanto más reflexiono sobre lo que me inspira, mayor número de puentes consigo construir en relación con situaciones vividas en primera persona, así como las de todas aquellas personas con las que me relaciono, tanto en el plano personal como en el profesional. Y todo ello respecto a todo lo que creemos conocer y lo poco que en realidad conocemos.

La primera de las reflexiones que me sugiere el título tiene que ver con la idea de que sólo con una observación adecuada de lo conocido, de ese algo que me resulta familiar pero sobre lo que no profundizo,  puedo convertirlo en un objeto consciente y generar pensamiento productivo sobre él.

Otro enfoque tiene que ver con la era de la información en la que nos encontramos, en la que somos capaces de tener acceso casi a cualquier contenido que despierte nuestra curiosidad. Algunos pueden tener la sensación de que conocen infinidad de conceptos, teorías, herramientas, tendencias, etc., aunque no son expertos en ninguna de ellas. Forman un perfil denominado “generalista”. Si esto fuera así, me pregunto en qué nivel de pensamiento se manejan estos perfiles. Es posible que sirvan para diseñar una visión global del entorno en el que se desenvuelven pero, tal vez, no para el trabajo de campo.

De igual modo, la pregunta es susceptible de plantearla en relación a los “especialistas”. Parece que son buenos trabajadores de campo, pero, al poner el foco en un único objeto, su capacidad para generar una Visión se ve mermada.

Aun cuando uno se encuentre en el primero, en el segundo o en cualquier otro escenario, consciente o inconscientemente, resultará interesante pensar sobre eso que creemos que sabemos pero sobre lo que nunca pensamos.

Otro ejemplo: La percepción respecto del conocimiento que cada uno tenemos de nosotros mismos parece incuestionable: ¿cómo no voy a saber quién soy y cómo me comporto en los diferentes escenarios de mi vida? Diría la mayoría.

Sin embargo, se trata de aquello sobre lo que creo que sé, pero sobre lo que no he pensado adecuadamente.

De manera sorprendente, un % cercano al 100 de las personas a las que he preguntado, no son capaces de decirme, o les cuesta más de lo que cabía esperar atendiendo a su reaccion de “¿cómo no voy a saber cómo soy?”, 5 adjetivos y/o valores  que les definan.

¿Cuánto tardarías en responder?

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