El pasado 26 de febrero asistí a una jornada de Empresa Familiar convocada por CEBEK, la Diputación Foral de Bizkaia, la Cámara de Comercio de Bilbao y la Universidad del País Vasco en las instalaciones del primero de ellos. Como miembro de una Empresa Familiar y como profesional que trabaja con organizaciones de esta naturaleza, valoro muy positivamente estas iniciativas tanto por su impacto como por, en este caso, la gratuidad de las mismas.

Sin embargo, y a la vista de la asistencia (calculo que concurriríamos en la sala una veintena de personas), me pregunto a cerca del motivo de tanta escasez en la asistencia…Parece que se ha pasado por alto la existencia de un cambio en el marco de referencia de las Empresas Familiares que no estamos sabiendo leer. Aunque parezca de Perogrullo.

El título de la jornada fue: INTEGRACION DE LAS JOVENES GENERACIONES EN LA EMPRESA FAMILIAR. Es obvio que una de las claves para que las Empresas Familiares tengan futuro pasa por integrar a la cantera. Dicho de otro modo, si no hay futuras generaciones capaces de tomar el testigo, no habrá futuro para las organizaciones familiares. Desaparecerán o se reconvertirán en otro tipo de sociedades. Pero no serán familiares.

En este punto, deberíamos poner el foco en lo evidente. Esto es, que las Empresas Familiares, como el resto de organizaciones, no atraviesan su mejor momento. Y esto tiene implicaciones directas en el establecimiento de prioridades. Por ejemplo, tratar de la integración de nuevas generaciones en la empresa, con la que está cayendo, puede no ser una prioridad en estos momentos para las generaciones al frente de las empresas. En cambio, sí puede ser una prioridad lograr que la empresa sea rentable y no desaparezca. ¿Por qué? Porque, al igual que si no hay futura generación que tome el testigo, no habrá empresa Familiar, tampoco habrá futura generación si la Empresa Familiar no es rentable y, por lo tanto, baja la persiana.

Parece lógico entender que, en este momento, las Empresas Familiares demanden apoyos con iniciativas como las diseñadas pero con contenidos más creativos, prácticos y con un claro recorrido en el futuro. A mi entender, el futuro está en las Personas. Son las Personas quienes pueden hacer que las empresas sobrevivan, tanto desde un punto de vista de rentabilidad como de continuidad inter-generacional. Para ello, las Personas necesitan desarrollarse a sí mismas, sentirse capaces, confiadas en sus posibilidades y motivadas.

El verdadero motor de toda organización reside en las Personas. ¿Para cuando jornadas que desarrollen la capacidad de las Personas de creerse capaces de hacer lo que se propongan? Para mí, esta es la auténtica prioridad.

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